El ayuno y la educación
10/05/2015
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La conformidad emocional de los que hacen el ayuno va más allá de reunirse alrededor de las mesas a la hora del ‘Fotor’ (desayuno) para experimentar el sufrimiento de los necesitados. Esto debería ser una razón suficiente que los empujaría a dar y gastar. Hay personas que sufren terriblemente a causa de las calamidades y los desastres, por eso el ayuno ha sido prescrito para que la gente sienta los males de los otros y para que se engendre un sentimiento de solidaridad social susceptible de convertir a los creyentes en hermanos que se aman. A través de este sentimiento, el mundo entero se dará cuenta del esplendor y la grandeza del Islam y de los actos positivos del culto de esta religión que llama a la compasión en las formas más altas, sin aversión, ni rencor, ni malicia, ni envidia.
El culto que exalta los espíritus, ablanda los corazones y toma grandemente la humanidad en consideración dando grandes ejemplos de la imparcialidad, del don, de la obediencia,de la entrega, del sacrificio y de la moral que con la que Allah envió al Profeta, paz sea con él, es digno de ser seguido por cada persona virtuosa.
Es el mes de la misericordia, del perdón, de la restauración de la conciencia humana, de despojar los sentimientos humanitarios de los tropezones y despertarla del sopor para enraizar en ella esta obligación sublime.
El ayuno permite al musulmán domar su rebeldía, embellecer sus valores éticos, enderezar sus torceduras y conducirlo en el buen camino. Es un amparo para el servidor, una satisfacción para el Señor y una fortaleza contra los deseos. Es una ocasión para el ofrecimiento y es un grito interior dentro de la conciencia humana que permite experimentar los sufrimientos de los demás; es refinamiento y pureza del espíritu.
El ayuno es también una ocasión para entrenar a nuestros hijos desde temprana edad a la paciencia anhelando la faz de Allah, recordándoles la paciencia de nuestros predecesores y explicándoles que la paciencia es el apoyo del creyente. De hecho, no hay creencia sin paciencia ya que el Hadiz dice: “Quien quiere paciencia, Allah le da paciencia.”
Deben saber también que tienen que aguantar ante las adversidades y recordar las palabras del Profeta, paz sea con él: “Y sabe que la victoria viene con la paciencia, el alivio con la aflicción y la facilidad con la dificultad.” Y también las palabras del Corán: “¡Vosotros que creéis! Sed pacientes, tened más aguante, manteneos firmes y temed a Allah para que podáis tener éxito.” (Aal-Imran: 200). Tienen también que pensar en la circunstancia de la muerte y saber que quien invoca a Allah en la bonanza, Allah lo recuerda en la adversidad y esto se consigue recordando al niño todas las bendiciones que Allah le ha dado, que sean aparentes u ocultas y que tiene el deber de dar las gracias por ellas. Hay que recordar esencialmente a los niños que lo que se quiere lograr es el temor a Allah: temer el Fuego y la ira del Poderoso.
Hay que inculcarles el amor a las súplicas. Esto se consigue dando el buen ejemplo, es decir que tus hijos deben verte diciendo súplicas en todas las ocasiones, grandes y pequeñas.
Esta conducta inculca a los hijos la unicidad de Allah y permite que sus corazones sean dependientes de Él en todos los asuntos de la vida. Hay que enseñarles los beneficios de las súplicas y sus efectos cuando sean un poco mayorcitos: aprenderles ciertas súplicas del Corán y de la sunna, sacar provecho de ellas a las horas de contestación tales como el tiempo que va entre el llamamiento a la oración y la hora de empezarla o el día del viernes…
Enseñar a los hijos necesitar y humillarse a Allah y hacer que aprendan este versículo: “¡Señor mío! Realmente me hallo en necesidad de que hagas descender algún bien.” (Al-Qasas: 24) sobre todo si se trata de gente acomodada para que sepan que las bendiciones que tienen son el don de Allah únicamente y que sepan que son ellos los que necesitan de Allah mientras que Allah es Rico y que quien así es Allah bendice lo que le ofrece y de esta manera se beneficiade estas bendiciones en esta vida y en el más allá.

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