El Islam y la política
10/04/2015
143
No hay comentarios
participación tema

El Islam no diferencia entre la religión y la política, ambos sectores están vinculados estrechamente y cada uno tiene su propia importancia. Nuestro argumento se basa en tres dimensiones: la dimensión lógica, la dimensión teórica y la científica. Se puede detallar cada una de las dimensiones citadas de esta manera:
La dimensión lógica: El papel de la política en el Islam es de suma importancia. De modo general, el Islam considera la política como un proceso administrativo y organizativo cuyo fin es el servicio y la protección de los intereses de toda la comunidad musulmana, haciendo hincapié en lograr la justicia siendo ésta una prioridad absoluta. En otras palabras, el objetivo del proceso organizativo es extender y mantener la justicia y reducir la injusticia, si no vencerla completamente. A partir de este concepto, la importancia de la dimensión lógica de la política en el Islam reside en el hecho de que la aplicación de las normas y principios del mismo no se realizan sino con la existencia de una autoridad política. Por ello, el grupo de los eruditos musulmanes y los ulemas -es decir los científicos de la ley islámica- concuerdan que la elección e instauración de un califa o de un imán para los musulmanes es algo obligatorio. En otras palabras, debido a esta concordia, los musulmanes deben instaurar un liderazgo político para su comunidad.

La dimensión teórica: El interés del Islam por la política es una cuestión indudable. Es un asunto mencionado claramente en varios versículos del Corán y del Hadiz que tratan la política como un proceso de protección de la religión y de la comunidad musulmana. A este propósito, el Libro Santo determina el enfoque general de la política, el estilo de vida y los valores y principios que hay que realizar y las normas que deben ser la base del gobierno de la comunidad musulmana. En este contexto, el Corán considera la justicia como el objetivo permanente que debe estar en la mente del individuo y/o de la autoridad pública o cualquiera que sea la entidad responsable de los asuntos de los musulmanes.

Dice Alláh: “(…) y que cuando decidáis entre los hombres que lo hagáis con justicia” (An-Nisa: 58). De acuerdo con este principio, el Corán ordena al Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, y así a todos los musulmanes, ya se trate de individuos o líderes, seguir las instrucciones de Alláh, consultar a sus compañeros e intercambiar ideas y opiniones de tal modo que la decisión tomada por el líder sea de utilidad para todos los musulmanes.
Siguiendo este mismo acercamiento, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, insistía siempre en vigorizar el sentimiento de la responsabilidad entre los musulmanes, y les recordaba continuamente que cada individuo tiene una responsabilidad hacia su comunidad y hacia cualquier cosa cuya responsabilidad le incumbe. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él: “Cada cual es pastor y es responsable de su rebaño”.
Hay que señalar que los límites de tal responsabilidad son deliberadamente ilimitados mientras que en principio se centra en el individuo y su familia. Sin embargo, se propaga para incluir a toda la comunidad islámica, especialmente en el caso del príncipe o líder. El objetivo general es establecer y consolidar el sentido de responsabilidad compartida y la solidaridad entre los musulmanes. Por eso, a pesar de que los conceptos coránicos y del Hadiz se caracterizan por su generalidad, proporcionan al musulmán el sentido de la unidad política y la integración, además de la capacidad de adaptarse a las circunstancias y al cambio de situaciones en vez de restringirse a un sistema político no sujeto al cambio ni al desarrollo. También, según el punto de vista práctico, los fundamentos de los intereses de la política del Islam se han afianzado fuertemente gracias al Hadiz y a la Sunna que han proporcionado a los musulmanes muchas ideas sobre el proceso político así como cubren todos los valores políticos como la justicia, la igualdad, la consulta, y otros temas relacionados con el liderazgo, el Estado y el califato.
A pesar del interés del Islam por la política hay una cuestión que se impone: ¿las visiones y orientaciones islámicas deben ser generales o particulares? En este caso, hay que tratar las cosas de la siguiente manera:

El interés primordial del Corán está dirigido esencialmente hacia exhortar a los musulmanes a edificar una sociedad islámica ideal y no un Estado. De este modo, la cuestión no es la forma adoptada por la comunidad puesto que una vez creada una sociedad coránica, ésta se convierte automáticamente en Estado islámico.

La abstención del Islam a establecer los detalles requeridos para el sistema político es debido a la naturaleza inconstante de la sociedad y su entorno. Es lo que permite a los musulmanes aclimatarse y armonizarse con los cambios. Así, es posible lograr la forma organizativa más adecuada para adaptarse a los cambios espaciales y temporales. Esta flexibilidad implícita permite a los musulmanes mantenerse al día de la evolución humana.

El concepto de la universalidad del Islam ha dado a los científicos y pensadores la motivación necesaria y los ha incitado al reto para usar la diligencia de adaptar y armonizar la situación política y social con el fin de cumplir con las normas y principios islámicos. Con el paso del tiempo y considerado como una forma intelectual, el “ijtihad” (o el esfuerzo de reflexionar) era un recurso que permitía a los científicos ensanchar los horizontes teóricos y ampliar sus prácticas científicas incluso en el caso de las cuestiones fundamentales.
En conclusión, el Corán no favorece o rechaza explícitamente un sistema político particular (por ejemplo, la monarquía o el sistema republicano) a causa de su forma estructural u organizativa. En cambio, se ha interesado por establecer un principio claro para determinar el rendimiento y el nivel de la autoridad gobernante: gobernar con justicia entre la gente. En fin, el Corán afirma que la gobernanza, la soberanía y la autoridad pertenecen a los verdaderos creyentes. Dicho de otro modo, Alláh promete que la tierra la heredarán aquellos que siguen el camino del Enviado y que indagan la piedad y la justicia. Esta promesa no se realizará si los musulmanes violan el pacto y abandonan la ley islámica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *