La economía desde una perspectiva islámica
10/04/2015
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El Hombre es el representante de Alláh en su propia tierra, cumple con sus deberes con el fin de realizar sus objetivos. Por ello, Alláh le ha facilitado todas las cosas, le ha ofrecido un sinfín de mercedes o favores y le concedió toda la libertad para que se beneficiara de todas estas cosas y llevara una vida que fuera compatible con los principios éticos con los que Alláh ha enviado sus mensajeros. Así, Alláh El Todopoderoso confirma este significado en muchos versículos de su Libro. Dice en el Sagrado Corán: “Alláh es Quien ha creado los cielos y la tierra y ha hecho bajar agua del cielo, mediante la cual ha sacado frutos para sustentaros. Ha sujetado a vuestro servicio las naves para que, por Su orden, surquen el mar. Ha sujetado a vuestro servicio los ríos. Ha sujetado a vuestro servicio el sol y la luna, que siguen su curso. Ha sujetado a vuestro servicio la noche y el día. Os ha dado de todo lo que Le habéis pedido. Si os pusierais a contar las gracias de Alláh, no podríais enumerarlas. El hombre es, ciertamente, muy impío, muy desagradecido”. (Ibrahim: 32-34).
Dice también: “Él es Quien ha sujetado el mar para que comáis de él carne fresca y obtengáis de él adornos que poneros. Y ves que las naves lo surcan. Para que busquéis Su favor. Quizás, así, seáis agradecidos.” (An-Nahl: 14).
Es verdad que Alláh ha sujetado al Hombre muchas cosas pero no es una libertad absoluta ni sin límites. Es libre de lo que hace pero el mal uso de esta libertad tiene consecuencias. Dice Alláh a este propósito: “Si uno, después de recibir la gracia de Alláh la cambia… Alláh es severo en castigar”. (Al-Baqara: 222). Hablando de las gracias que Alláh ha concedido al Hombre cabe señalar que hay dos pilares básicos de la propiedad privada en el Islam; son la riqueza y el dinero. Alláh ha dado al Hombre el derecho de beneficiarse plenamente de todo lo que le ha ofrecido así como lograr su propia riqueza porque la riqueza y el dinero, en la perspectiva del Islam, son la fuente de la felicidad, un medio de alegría y un instrumento para alcanzar amplias esperanzas. Pero al mismo tiempo no debe ser un fin en sí mismo ni hay que utilizarlos en la avasallamiento de los demás; por otro lado, su procedencia debe ser legal mediante un trabajo útil tal como lo asigna el Islam que ha diferenciado claramente entre el trabajo bueno y el corrompido. Dice Alláh en la Sura Al-A’raf: “a quienes sigan al Enviado, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban. Los que crean en él, le sostengan y auxilien, los que sigan la Luz enviada abajo con él, ésos prosperarán”. (Al-A’raf: 157).
Sin embargo, el Islam no nos insta a acumular fondos sino a utilizar el dinero invirtiéndolo en el mercado laboral para que sea benéfico al propietario en particular y a la sociedad en general. Dice Alláh: “¡Creyentes! Muchos doctores y monjes devoran, sí, la hacienda ajena injustamente, desviando a otros del camino de Alláh. A quienes atesoran oro y plata y no lo gastan por la causa de Alláh, anúnciales un castigo doloroso”. (At-Tawba: 34)
En este contexto, merece la pena mencionar la zakat o limosna que es parte del dinero pagado por la riqueza del rico a los pobres. Es decir que si la riqueza del hombre rico supera un límite determinado, éste debe pagar una cantidad convenida de este dinero a los pobres. De hecho, la zakat significa abundancia, castidad y pureza, gracias a ella la riqueza de un individuo se purifica y a la par se expande y ya no es un monopolio de una categoría determinada de personas. Así el aumento de la tasa de pobreza es debido al hecho de no pagar la zakat.

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[title size=»h3″]Las ventajas espirituales de la zakat:[/title]

Dice Alláh en la Sura At-Tawba: “¡Deduce de sus bienes una limosna para limpiarles y purificarles con ella! ¡Y ora por ellos! Tu oración les sosiega. Alláh todo lo oye, todo lo sabe.”(At-Tawba: 103)
La zakat es una prueba de la veracidad de la fe del individuo puesto que el propietario del dinero sacrifica una parte de lo que ama.
Es una purificación de la codicia, de la avaricia y del egoísmo. Dice Alláh en la sura Al-Imran: “Que no crean quienes se muestran avaros del favor recibido de Alláh que eso es bueno para ellos. Al contrario, es malo. El día de la Resurrección llevarán a modo de collar el objeto de su avaricia. La herencia de los cielos y de la tierra pertenece a Alláh. Alláh está bien informado de lo que hacéis”.(Al-Imran: 180)
Trae la alegría al corazón, ya que uno siente gran alegría cuando recibe algo de Alláh.
La zakat es un acceso al paraíso y un medio para conseguir el asentimiento de Alláh quien dice a propósito: “Alláh hace que se malogre la usura, pero hace fructificar la limosna. Alláh no ama a nadie que sea infiel pertinaz, pecador”. (Al-Baqara: 276)
La zakat es el medio a través del cual la persona aprende su religión, pues uno no puede dar la zakat sin conocer sus leyes.
La zakat es una purificación del dinero, gracias a ella aumenta el valor de la riqueza.
Borra los pecados tal como dijo El Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él: “La limosna borra los pecados igual que el agua apaga el fuego.”

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[title size=»h3″]Las ventajas económicas:[/title]

Aumenta el volumen de la producción: con la recaudación y distribución de la zakat a los pobres, estos últimos la gastarán para comprar diversas mercancías, la demanda de productos aumenta y así aumenta el volumen de la producción.
Reduce la compacidad ya que originalmente está tomada del dinero depositado.
La zakat aumenta el nivel de ingreso gracias a la inversión del dinero recaudado.
Fomenta la inversión a causa del aumento del consumo y la producción de bienes.
Reduce el estancamiento de los bienes ya que fomenta la inversión del dinero.
Distribuyendo la zakat a los pobres se reducen las desigualdades sociales.
Aumenta el nivel de vida de los pobres.
Reduce las tasas de desempleo y ayuda a los pobres a invertir su participación en los fondos de la zakat en el comercio.
La reducción de la tasa de criminalidad: la zakat sigue siendo el mejor medio para reducir los índices de criminalidad debido a la tasa de reducción de la pobreza.
Lo que queda de la riqueza humana después de la zakat debe ser aprovechada legalmente evitando la extravagancia y el desperdicio. Luego, el beneficiario de la zakat puede sacar limosna a su vez si le apetece. En la Sura Al-An’am Alláh dice: “Él es Quien ha creado huertos, unos con emparrados y otros sin ellos, las palmeras, los cereales de alimento vario, los olivos, los granados, parecidos y diferentes. ¡Comed de su fruto, si lo tienen, pero dad lo debido el día de la cosecha! ¡Y no cometáis excesos, que Alláh no ama a los inmoderados!” (Al-An´am: 141). Dice también en la Sura Taha: “Comed de lo bueno de que os hemos proveído, pero sin excederos. Si no, me airaré con vosotros. Y aquél que incurre en Mi ira va a la ruina.” (Taha: 81)
Desde el punto de vista del Islam, el propietario de la riqueza es tutor de su dinero, por lo que es obligatorio que lo gaste de acuerdo con lo que es legal. Con que es una extravagancia no gastar su dinero en lo que es conforme a la razón y es lo que da derecho a quitárselo. Entre las cosas que dan prueba de la extravagancia es el despilfarro, el gasto excesivo y el mal uso de la riqueza. En este caso, la persona es considerada por el Islam como abusiva; no sólo perjudica su propio dinero sino también la comunidad. Dice Alláh a este propósito: “¡No confiéis a los incapaces la hacienda que Alláh os ha dado para subsistir!, ¡sustentadles de ella y vestidles! ¡Y habladles con cariño!” (An-Nisa: 5)
Hemos dicho arriba que el Islam prohíbe usar el dinero como medio para perjudicar al prójimo. Ahora bien, cabe dar un ejemplo del daño causado por la usura. La usura es el aumento no compensado y son dos categorías: la usura de bien y la de crédito. Pero de todas formas la usura está prohibida por el Islam según el texto del Corán así como viene en varios pasajes del Hadiz. Dice Alláh: “Quienes usurean no se levantarán sino como se levanta aquél a quien el Demonio ha derribado con sólo tocarle, y eso por decir que el comercio es como la usura, siendo así que Alláh ha autorizado el comercio y prohibido la usura. Quien, exhortado por su Señor, renuncie conservará lo que haya ganado. Su caso está en manos de Alláh. Los reincidentes, ésos serán los condenados al Fuego y en él permanecerán para siempre. Alláh hace que se malogre la usura, pero hace fructificar la limosna. Alláh no ama a nadie que sea infiel pertinaz, pecador”. (Al Baqara: 275-276) Dice igualmente: “¡Creyentes! ¡No usureéis, doblando una y otra vez! ¡Y temed a Alláh! Quizás, así, prosperéis”. (Al-Imran 130).
Entre los numerosos hadices que demuestran que la usura está prohibida: “No vendáis oro por oro sino es por el mismo peso” y en otro: “Quien crea en Alláh y en el Más Allá que no tome algo salvo por lo equivalente.” En este otro Hadiz dice: “Alláh maldice al usurero, al que le paga intereses, a los que son sus testigos y al que redacta la transacción”. Además de otros hadices que tienen el mismo sentido.
La explotación de las personas no es la razón principal que exige la prohibición de la usura. En el final de la Sura de Al-Baqara viene otra razón que es el hecho de no perjudicarse a sí mismo ni a los demás utilizando la usura en el comercio. Dice Alláh en su Sagrado Libro: “¡Creyentes! ¡Temed a Alláh! ¡Y renunciad a los provechos pendientes de la usura, si es que sois creyentes! Si no lo hacéis así, podéis esperar guerra de Alláh y Su Enviado. Pero, si os arrepentís, tendréis vuestro capital, no siendo injustos ni siendo tratados injustamente.”(Al-Baqara: 278-279). En otras palabras, uno tiene que renunciar al dinero ganado gracias a la usura y recuperar su capital; de esta manera no trata a nadie injustamente cogiendo lo que no le corresponde, ni es tratado injustamente reduciendo sus bienes. El sistema económico en el Islam está basado en hacer las buenas acciones y evitar los actos abominables. Es un sistema que protege el interés público y los intereses de los individuos de todas las edades.

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