Los derechos humanos en el Islam
10/04/2015
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El Islam se ha ocupado de los derechos humanos y ha detallado los derechos y los deberes del hombre en todos los aspectos de la vida. Dice Alláh: “Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra”.(Al-Ma’ida: 32)

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[title size=”h3″]El derecho a la vida[/title]

El derecho a la vida
Es el primero de los derechos auténticos del hombre. El Islam prohíbe que el hombre perjudique a sí mismo o al prójimo porque en realidad, el hombre no posee su cuerpo sino que éste es un “depósito” que Alláh le ha dado y le ha pedido que lo proteja durante un periodo determinado y Alláh la recuperará más tarde. De ahí, Alláh prohíbe al hombre suicidarse o emprender cualquier acto abominable que pueda dañarle. Dice: “¡Creyentes! No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros. Es diferente si comerciáis de común acuerdo. No os matéis unos a otros. Alláh es misericordioso con vosotros.” (An-Nisa: 29).
Por consiguiente, las instrucciones divinas y las del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, exigen la preservación de la vida del individuo y exigen no perjudicarla sea como sea el caso. Así por ejemplo en el caso de que algún país sea afectado por la peste, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, ordena que nadie salga o entre a dicho país aplicando así el sistema de cuarentena con el fin de preservar la vida de las personas. Por esta razón, Alláh prohíbe el homicidio, lo considera como uno de los mayores pecados y lo condena severamente. Asimismo el Hadiz corrobora esta realidad considerando el hecho de matar a una persona sin derecho como el peor de los errores. Dice Alláh: “Di: ¡Venid, que os recitaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: que Le asociéis nada! ¡Sed buenos con vuestros padres, no matéis a vuestros hijos por miedo de empobreceros -ya os proveeremos Nosotros, y a ellos,- alejaos de las deshonestidades, públicas o secretas, no matéis a nadie que Alláh haya prohibido, sino con justo motivo ¡Esto os ha ordenado Él. Quizás, así, razonéis”. (Al-An’am: 151). De hecho, Alláh considera matar a una sola persona como matar a toda la gente para demostrar lo grave que es el homicidio. Dice en la sura Al-Ma’ida: “quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad.” (Al-Ma’ida: 32)

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[title size=”h3″]Los derechos de la mujer:[/title]

El Islam garantiza a la mujer su condición y le da valor después de que estaba marginada en la época preislámica. Le atestiguó todos sus derechos y le devolvió las ventajas que se le habían arrebatado. Es lo que se puede palpar en los versículos del Corán y en el Hadiz del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él. En el islam, la mujer goza de su derecho a la herencia y también del derecho de elegir a su futuro marido contrariamente a lo que pasaba antes en las épocas anteriores.
Mirando de cerca la historia, se puede ver que la época preislámica la mujer era en los ojos de los hombres un medio de placer pero el Islam le ha devuelto su dignidad y su situación. Así, una sura del Corán se titula An-Nisa (Las mujeres) y habla de la génesis de la humanidad y cómo Alláh la ha creado del varón y de la hembra (Adán y Eva). Ordenó dar a la mujer su derecho a la herencia y a la dote así como exigió que el hombre gastara de su propio dinero por su mujer. La Sura habla también de todos los medios dispuestos a mantener la unión familiar.
En otra Sura (Al-Baqara, la mayor del Santo Libro), se habla de otras cuestiones como el casamiento, el divorcio y la adopción y también cómo Alláh aborrece el divorcio y lo considera como la última solución en el caso de que sea imposible para los cónyuges seguir viviendo juntos o si la enemistad está a punto de teñir su vida. A pesar de que el Islam ha dado el derecho de pedir el divorcio al hombre, no excluye a la mujer el mismo derecho si se da el caso en que se sienta incapaz de respetar lo que Alláh le ha mandado hacer y si teme cometer pecados.
Otra de las pruebas que atestiguan el amparo que ha dado Alláh a la mujer la prohibición del adulterio considerándolo uno de los peores pecados, pues dice en la Sura Al-Israa: “¡Evitad la fornicación: es una deshonestidad! ¡Mal camino…!” (Al-Israa: 32). Es más bien una coronación de la mujer y una protección de su castidad y dignidad. La mujer que practica el adulterio es considerada como un trozo de carne devorado por los perros. El Islam también ha garantizado a la mujer su derecho a la enseñanza y su papel en el seno de la sociedad y es todo lo contrario de lo que pasaba en la época preislámica.
Finalmente este Hadiz del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, resume la visión que tiene el Islam sobre la mujer: “En verdad el mejor de entre ustedes es el mejor con su mujer y yo, soy el mejor de entre ustedes con mis mujeres”.

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[title size=”h3″]Derechos para todos[/title]

El Islam es una religión perfecta, no favorece a nadie; es una religión que respeta el derecho de los pobres y que ordena al rico ser generoso con los necesitados. Dice Alláh en la sura de Al-Ma’arij: “parte de cuyos bienes es de derecho, para el mendigo y el indigente” (Al-Ma’arij: 24-25). Así Alláh decretó la zakat y la impuso a los que pueden darla convirtiéndose de esta manera en el mejor sistema de solidaridad social en el mundo. De igual manera, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, confirma esta realidad diciendo que el Islam está basado en cinco pilares, entre ellos menciona la zakat. Es una exclusividad del Islam en comparación con las demás religiones y sistemas jurídicos en los que no se le da el derecho al pobre sino que contribuyen a ensanchar la brecha entre pobres y ricos e incluso considera al pobre como un medio para ampliar la riqueza de los ricos. En el Corán y en la Sunna del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, vienen en detalles las cuestiones relativas a la zakat, cuándo y cómo se debe pagar, quién debe sacarla etc. El Islam no se limitó a imponer la zakat como medio para realizar la igualdad social y a adorar a Alláh sino que exhortó a llevar a cabo otras cosas como por ejemplo la limosna que la persona puede dar de su propia voluntad. Son cosas que no perjudican ni a los ricos ni a los pobres o necesitados. Es un sistema propio al Islam desde hace siglos mucho antes de que nadie piense en él.

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[title size=”h3″]La libertad[/title]

La libertad es uno de los derechos principales del hombre. El Islam no prohibió íntegramente la esclavitud en la época del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, sin embargo la restringió y limitó sus procedencias. De este modo, impidió esclavizar y vender a los hombres libres e insistió para que se diera la libertad a los esclavos tal como ha venido en muchos textos, así como les garantizó todos los derechos para que llevaran una vida digna. De tal manera que si hacemos una comparación entre la visión de la esclavitud en el Islam y la de los demás sistemas en Europa o América encontraremos una gran diferencia. En cuanto a la sabiduría divina en lo que se refiere a la esclavitud, sólo Él sabe lo que es bueno o malo para el hombre contrariamente a las leyes humanas que, en general, sólo lo perjudican. De hecho, el Islam no limitó la servidumbre a una categoría específica o a una raza determinada, al contrario había esclavos árabes y no árabes, blancos y negros, etc. Por otra parte, el Islam insistió para que se tratase a los esclavos de la mejor manera, cosa que no encontramos en ningún sistema anterior. Así y tal como viene en el Hadiz, ordenó a los amos que dieran a sus esclavos de lo que ellos comían y bebían, que les vistieran de lo que se vestían y que no les cargaran cosas que fueran más allá de sus capacidades. El mejor ejemplo es el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, mismo quien dio la libertad a numerosos esclavos y, luego, muchos de sus compañeros lo imitaron en esto. Es más, los compañeros más cercanos al Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, eran esclavos. En cambio, muchos sistemas políticos maltrataron a los esclavos, cautivaron a los libres, avasallaron, violaron y torturaron a las mujeres y a los niños. Otros restringieron la esclavitud a una categoría o raza determinadas, como si estas razas hubieran nacido para ser esclavos y ser torturados bárbaramente. El islam, en cambio, delimitó todos los orígenes de la esclavitud menos uno solo: el caso de los presos de guerra que han luchado contra los musulmanes. A parte este caso, el Islam es uno de los promulgadores de la abolición de la esclavitud.

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[title size=”h3″]La igualdad[/title]

La igualdad es otro principio del Islam que no reconoce ni tribu ni privilegio basado en la raza o nacionalidad. Esto es, en el Islam todos somos iguales y no hay diferencia entre los individuos sino gracias a la piedad. Nadie puede prevalecer sobre los demás a causa de su pertenencia, todos nacimos de Adán y éste nació de la tierra. No hay preferencia entre un árabe y no árabe sino gracias a la piedad que es la balanza de evaluación en el islam. Dice Alláh en la sura Al-Hujurat: “¡Hombres! Os hemos creado de un varón y de una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Alláh, el más noble de entre vosotros es el que más Le teme. Alláh es omnisciente, está bien informado.” (Al-Hujurat: 13). Nadie tiene derecho a enorgullecerse de ser mejor que otro porque estas cosas no tienen valor ante Alláh sino que lo que cuenta es lo que se siente y se hace. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, a este propósito: “Alláh no mira a vuestras caras sino a vuestros corazones y a lo que hacéis”. De ahí, este rechazo de la esclavitud y el fomento de la justicia y la igualdad con la buena conducta y la piedad como base y como uno de los principios del islam. Así que si contemplamos la vida del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, vemos cómo se empeñaba en asentir este concepto y luchar contra la esclavitud promulgando la igualdad entre toda la humanidad. De hecho, los ejemplos abundan como por ejemplo Bilal Ibn Rabah el esclavo negro que se convirtió en uno de los más íntimos compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, e incluso le encargó de un asunto de gran importancia: el primer almuédano en el islam. Salman el persa, el extranjero que vino de fuera de la península árabe buscando la verdad. El Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, lo recibió dignamente y dijo de él más tarde:”Salman es uno de nosotros”. Abdalah Ibn Salam no pertenecía a la tribu del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, sino que era de origen judío. Sin embargo, creyó en Muhammad cuando se dio cuenta de la verdad y se convirtió él también en uno de sus más íntimos compañeros. Este otro ejemplo demuestra todos los sentidos de la igualdad entre las personas sean quienes sean: una mujer de la tribu Quraysh, conocida por su alto linaje, robó. Así la tribu envió a un intermediario, Osama ibn Zayd, al Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, para que perdonara a la mujer. Pero el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, contestó diciendo que si se tratase de su propia hija le cortaría la mano.

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[title size=”h3″]Los derechos de los niños[/title]

Esta gran religión que es el Islam ha dado a cada cual los derechos que merece. De hecho, el Islam ordena a los padres que den a sus hijos una educación correcta y atenta y que los protejan de cualquier cosa que pueda dañarles tal como viene en muchos versículos del Santo Libro o en el Hadiz. Dice Alláh en la Sura An-Nisa: “Alláh os ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos” (An-Nisa: 11). Asimismo, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, ordenó que se diera al hijo un buen nombre que significara algo honesto y bueno y disuadió a los padres que eligieran algún nombre cuya significación fuese mala o punzante. Por ejemplo, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, cambió el nombre de una mujer que se llamaba “Asiya” (rebelde) por otro nombre “Yamila” (linda). Dice Alláh en la sura At-Tahrim:“¡Creyentes! Guardaos, vosotros y vuestras familias, de un Fuego cuyo combustible lo forman hombres y piedras, y sobre el que habrá ángeles gigantescos, poderosos, que no desobedecen a Alláh en lo que les ordena, sino que hacen lo que se les ordena.” (At-Tahrim: 6).
Los eruditos explican este versículo diciendo que los padres deben dar una buena educación a sus hijos y enseñarles los preceptos de la religión y de la ética, según viene en el Hadiz ya mencionado: “Todos vosotros sois pastores y todos vosotros sois responsables de vuestro rebaño”.
Pero el Islam va más allá de lo dicho ordenando a los padres que traten a todos sus hijos de igual manera en lo que se refiere a sus relaciones con ellos, la entrega de regalos y la herencia… para que los niños no odien a sus padres o no traten mal a sus hermanos. Dice Alláh de aquellos que no respetan los derechos de sus hijos por ignorancia o temiendo la pobreza: “Di:¡Venid, que os recitaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: que Le asociéis nada! ¡Sed buenos con vuestros padres, no matéis a vuestros hijos por miedo de empobreceros -ya os proveeremos Nosotros, y a ellos,- alejaos de las deshonestidades, públicas o secretas, no matéis a nadie que Alláh haya prohibido, sino con justo motivo ¡Esto os ha ordenado Él. Quizás, así, razonéis.” (Al-An’am: 151).
Lo mismo, el Islam respeta a los mayores. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, a este respecto: “No es de nosotros quien no respeta a nuestros mayores y no tenga cariño por nuestros pequeños”. También, ordena ayudar a los huérfanos y nos prohíbe tratarlos con violencia; Alláh dictamina que el tutor del huérfano no debe tocar el dinero de éste hasta que el niño sea adulto.
Así vemos cómo el Islam toma en consideración todas las diferencias que sean de raza, linaje, color de piel o tribu, que sea el individuo musulmán o no. Todas estas cosas no tienen valor en los ojos del islam, sólo cuentan los actos y la piedad; todos son iguales y merecen tener sus derechos según Alláh manda.

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