El Islam y el trabajo
10/04/2015
212
No hay comentarios
participación tema

[column col=”1/1″]

[title size=”h3″][/title]

El Islam considera el trabajo como un deber y un valor supremo. Atesta que el hombre tiene muchas necesidades como la alimentación, la vestimenta, la vivienda, etc. Y puesto que el Islam exige que para subvenir a estas necesidades hay que conseguir el dinero de una manera legal, insta al hombre que ejerza un trabajo. Asimismo, el Islam exige que haya equilibrio entre la adoración de Alláh y el subvenir legalmente a sus necesidades. Dice Alláh:“¡Busca en lo que Alláh te ha dado la Morada Postrera, pero no olvides la parte que de la vida de acá te toca! ¡Sé bueno, como Alláh lo es contigo! ¡No busques corromper en la tierra, que Alláh no ama a los corruptores!” (Al-Qasas: 77). Por ello, el Islam impide que sus seguidores utilicen la religión como pretexto para la pereza y el aflojamiento. Les ordena al contrario que, una vez llevada a cabo su oración, se vayan a sus cosas en búsqueda legal de su alimento. Dice el Todopoderoso: “Terminada la azalá (oración), ¡id a vuestras cosas, buscad el favor de Alláh! ¡Recordad mucho a Alláh! Quizás, así, prosperéis.” (Al-Jumu´a: 10).
Dicen los ulemas que lo que se pretende en este versículo es lograr el dinero gracias al comercio y ejercer el trabajo debido para obtener las necesidades esenciales de la vida. También, el Islam persuade a sus seguidores para que cuenten con Alláh y consigo mismos en la obtención de su sustento y que no cuenten con los demás; el trabajo hace del hombre una persona independiente y le ofrece dignidad, satisfacción y autoestima. Por esto, el Islam honra a quien ejerce un trabajo y aborrece al que pide limosna de los demás menos en los casos de gran privación. Dijo Auf Ibn Malek: “Estábamos en casa del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, –éramos nueve, ocho o siete personas- y dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él: “¿No juráis por el Enviado de Alláh?” y acabábamos justo de hacerlo. Respondimos: “Juramos por ti, O Enviado de Alláh.” Luego repitió tres veces lo mismo y la tercera vez, alzamos las manos y dijimos: “Juramos por ti ya O Enviado de Alláh, ¿por qué cosa juramos ahora? Dijo: Juráis por adorar a Alláh sin nadie más, por las cinco oraciones y por obedecer –y luego agregó en voz baja- y por no pedir nada a nadie.”
Dice asimismo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él: “Uno sigue pidiendo limosna a la gente hasta el día del juicio final sin tener en la cara ni un trozo de carne.”
Lo que quiere decir que es una gran amenaza a aquellos que van siempre pidiendo cosas a los demás, menos si la persona no encuentra qué gastar, en este caso está necesitado y no entra en esta categoría de gente. Pero si la persona tiende la mano para obtener cosas relativas al bienestar y las suavidades de la vida, esto es considerado como un acto detestable e inaceptable. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él: “Quien mendiga sin necesidad es como una persona que sujeta una brasa ardiente en su mano”. La brasa es una metáfora del castigo que uno recibe por lo que ha cometido, cuanto más pide a la gente cuanto más crece el castigo, y si restringe sus peticiones el castigo se reduce consiguientemente. Si deja totalmente de pedir a los demás, la sanción desaparece. Este Hadiz significa que quien pide limosna a la gente sin estar necesitado comete una gran transgresión. Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, en este caso: “Es mejor que una persona tome una cuerda y traiga una carga de leña para venderla, así Alláh preservará su honor, a que mendigue entre la gente, sin importar lo que estos le den o le nieguen”.
Este Hadiz incita a la persona a trabajar para obtener su sustento; de igual manera si se pide ayuda al prójimo siendo uno capaz de hacerlo es considerado un hecho inaceptable. Echando un vistazo a las fuentes islámicas hallamos muchos ejemplos que incitan a trabajar arduamente y prohíbe el aflojamiento y la pereza.

[/column]

[column col=”1/1″]

[title size=”h3″]El Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, y el trabajo:[/title]

El Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, no sólo habló del trabajo y su importancia para obtener el sustento legal sino que también dio el ejemplo mostrándonos cómo el musulmán debe esforzarse para ganarse la vida. El Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, fue pastor y ejerció el comercio así como se ocupó de las cosas de su casa. Cuando los musulmanes construyeron la primera mezquita en el Islam cogió las piedras en su hombro y en la batalla de Al-Jandaq, cogió un pico y participó con sus compañeros en construir una trinchera. Todos son ejemplos que muestran hasta qué punto el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, fomentaba el trabajo y el esfuerzo.

[/column]

[column col=”1/1″]

[title size=”h3″]Los Profetas y el trabajo:[/title]

Dice el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, David sólo comía del trabajo de sus propias manos. Dice también que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, Zacarías era carpintero. Dijo la madre de los creyentes Aishah: “Los compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, trabajaban ellos mismos”. Mientras que El Emir de los creyentes Omar decía: “No dejéis de trabajar por vuestro sustento” y también: “¡Dame Alláh sustento! Ya sabéis que el cielo no llueve ni oro ni plata.”

[/column]

[column col=”1/1″]

[title size=”h3″]La visión del Islam al trabajo y su compatibilidad con el bien común:[/title]

El Islam siempre obra por la promoción de la virtud y por librar a la sociedad de todos los vicios. Es una de las razones por las cuales el Islam insiste para que sus seguidores trabajen esforzadamente. Por lo tanto, si cada cual hace esfuerzos para trabajar ardua y legalmente, la sociedad se libra de los males sociales como el robo, el narcotráfico, el chantaje, etc. Por otra parte, el Islam insta a acelerar la realización de los derechos de los trabajadores. El Emir de los creyentes Omar dijo: “Dad al asalariado su salario antes de que se seque su sudor.”

[/column]

[column col=”1/1″]

[title size=”h3″]Conclusión:[/title]

El Islam exhorta a sus seguidores que cumplan con sus deberes hacia Alláh y al mismo tiempo que no olviden sus responsabilidades terrenales, refutando así la idea según la cual no se puede compaginar entre el trabajo en la vida real y la del más allá.
El Islam ordena a sus partidarios que se esfuercen en su afán por ganarse la vida y les prohíbe que pidan limosna sin que estén necesitados. Les incita a seguir los pasos del “maestro” de la humanidad y del mejor que Alláh ha creado el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, quien se sustentaba de lo que trabajaba con sus propias manos. De igual modo, nos enseña que los compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, los mejores creados por Alláh, después del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él,, trabajaban afanosamente para subvenir a sus necesidades y a las de sus familias y nos muestra que la mejor manera de finalizar el trabajo es entregar el salario debido inmediatamente después de que el asalariado haya acabado su tarea.

[/column]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *