Los principios de las relaciones internacionales en el Islam
10/04/2015
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Originalmente, la base de las relaciones de los estados islámicos con los demás países es la paz. Dice Alláh: “Si, al contrario, se inclinan hacia la paz, ¡inclínate tú también hacia ella! ¡Y confía en Alláh! Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe”. (Al-Anfal: 61). En cambio, la guerra es la excepción: “Les está permitido a quienes son atacados, porque han sido tratados injustamente. -Alláh es, ciertamente, poderoso para auxiliarles-.” (Al-Hajj: 39).
Pero la guerra islámica debe ser una guerra justa cuyo fin es propagar la religión contra los que lo impiden y no se trata de obligar a la gente a adherirse al islam: “No cabe coacción en religión.” (Al.Baqara:256). Es asimismo una guerra para defender el estado y proteger la religión. Entonces, en el Islam la paz es la base de las relaciones internacionales y el “Jihad” (o la guerra santa) está permitido sólo para luchar contra la injusticia. Probablemente, el grado supremo de la injusticia es impedir la propagación de invitar a la decisión correcta con Alláh y la llamada al Islam. Lo mismo, es injusto atacar a los musulmanes, despojarlos de sus derechos; y el más importante de estos derechos es la devoción o privarlos de sus bienes.

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[title size=»h3″]Así pues, los principios básicos de las relaciones internacionales son [/title]

1. Honrar el valor del individuo siendo considerado “Hombre”. Dice Alláh: “Hemos honrado a los hijos de Adán. Los hemos llevado por tierra y por mar, les hemos proveído de cosas buenas y los hemos preferido marcadamente a muchas otras criaturas.” (Al-Isra’: 70).
Cuentan que una vez pasó una procesión funeral y el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, se puso de pie. Le dijeron algunos compañeros: “Son funerales de un judío” a lo que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, contestó: “¿Es que no es un alma?”

2. Considerar a todos como seres iguales sin mirar sus linajes ni sus colores. Dice Alláh: “Él es Quien os ha creado de una sola persona, de la que ha sacado a su cónyuge para que encuentre quietud en ella.” (Al´raf:189). Y dice también: “¡Hombres! ¡Temed a vuestro Señor, Que os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres! ¡Temed a Alláh, en Cuyo nombre os pedís cosas, y respetad la consanguinidad! Alláh siempre os observa.” (An-Nisa: 1) Entonces la diferencia entre pueblos y tribus no es una ocasión para hacer guerra ni para que se eleven unos sobre otros, sino -al contrario- para conocerse: “¡Hombres! Os hemos creado de un varón y de una hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Alláh, el más noble de entre vosotros es el que más Le teme. Alláh es omnisciente, está bien informado.” (Al-Hujurat:13). En este contexto, se puede hacer una breve comparación con algunas teorías recientes que atestan la superioridad de algunas razas humanas sobre otras y que justificaban el fenómeno del colonialismo y que daban el derecho al hombre blanco a colonizar los demás países con el fin de desarrollarlos y acelerar el proceso de la evolución humana.

3. El Islam llama a la tolerancia. Dice Alláh:” No es igual obrar bien y obrar mal. ¡Repele con lo que sea mejor y he aquí que aquél de quien te separe la enemistad se convertirá en amigo ferviente!” (Fussilat: 34). La tolerancia es aceptar la convivencia y la coexistencia pacífica conjunta pero al mismo tiempo no excluye el derecho de los musulmanes a propagar la fe y a enseñar a la gente la diferencia entre el bien y el mal. Reconocer el derecho de las otras religiones a existir no significa no esclarecer el derecho camino. Finalmente, la fe es considerada como una responsabilidad individual.

4. La libertad. Dice Alláh: “No cabe coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío. Quien no cree en los taguts y cree en Alláh, ese tal se ase del asidero más firme, de un asidero irrompible. Alláh todo lo oye, todo lo sabe.” (Al-Baqara:256). Uno de los compañeros del Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, prohibió que se coaccionara a sus hijos a convertirse al islam. Una vez, Omar ibn Al Khattab invitó a una anciana al Islam pero ésta negó. Entonces temó haberla ofendido y dijo: “¡O Alláh, no la odio!”.
Pero la libertad religiosa tiene sus propias condiciones, el más importante entre ellos es el hecho de ejercer la opresión para impedir a la persona adherirse al Islam y elegir otra religión. Es el ejemplo de algunos fanáticos entre los evangelistas en África y Asia que aprovechan la necesidad y la pobreza de la gente. Sin embargo, los musulmanes no tienen derecho a abandonar su religión y dejar la verdad después de haberla conocido. La apostasía tiene fines políticos que se resumen en rebelarse contra el sistema político islámico que es el sistema constitucional del estado. En este caso, su pena es la muerte tal como es el caso del rebelde contra el sistema social y político en la mayoría de las leyes no musulmanas. En cambio, los ulemas no se han puesto de acuerdo en el caso de la apostasía personal, es decir cuando el apóstata no intenta persuadir a la gente a dejar el islam; algunos optan por matarlo y otros por condenarlo según el caso.

5. La cooperación internacional: Inmediatamente después de llegar a la Medina, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, concluyó el “Pacto de la Medina” entre los Inmigrantes y los Partidarios y entre éstos y los judíos por otra parte. También corroboró el Pacto del “Fudul” que se había concluido entre las tribus árabes antes de la llegada del Islam para defender a los oprimidos.
6. El intercambio cultural:Para resumir este principio acudimos a la clasificación de Ibn Jaldún quien divide las ciencias en dos categorías: la primera es natural y el hombre la puede reconocer gracias a la reflexión y al ánimo hasta hacer la diferencia entre lo verdadero y lo falso: es un hombre de pensamiento. La segunda categoría es la ciencia de transmisión que no se basa en el razonamiento.
No cabe duda que el intercambio cultural con todas las culturas y civilizaciones está permitido para los musulmanes dentro del marco de la primera categoría mencionada. En efecto, dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él: “El creyente debe buscar la sabiduría donde sea”
7. La reciprocidad:Dice Alláh: “Combatid por Alláh contra quienes combatan contra vosotros, pero no os excedáis. Alláh no ama a los que se exceden.” (Al-Baqara: 190) y dice también: “Si castigáis, castigad de la misma manera que se os ha castigado. Pero, si tenéis paciencia, es mejor para vosotros.”(Al-Nahl: 126). Aplicando este principio, se debe abolir la esclavitud. En el pasado, la nación vencedora tomaba a los guerreros vencidos por esclavos y a sus mujeres por prisioneras de guerra; pero muchas naciones se han puesto de acuerdo para anular este procedimiento, incluidos los musulmanes ya que va paralelamente con los grandes fines del islam. En la última guerra en Bosnia, los serbios violaron un gran número de mujeres musulmanas bosnias con que varios guerreros serbios decidieron considerar a las mujeres serbias como prisioneras de guerra. No obstante, el presidente bosnio Ali Izzet Begovic lo negó afirmando que de esta manera los musulmanes serían considerados como los serbios, que serían condenados por la opinión internacional y contradirían las instrucciones del Islam y las convenciones internacionales. Pero si todas las naciones del mundo hubieran vuelto a la esclavitud y a considerar a los vencidos como prisioneros de guerra, los musulmanes también tendrían el derecho de hacer lo mismo.

8. Respetar los pactos y las promesas:Dice Alláh: “Cuando concertéis una alianza con Alláh, sed fieles a ella. No violéis los juramentos después de haberlos ratificado. Habéis puesto a Alláh como garante contra vosotros. Alláh sabe lo que hacéis”. (Al-Nahl:91). De igual manera, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, respondió a todos los pactos que había firmado así como negó aceptar a los habitantes de la Meca que se habían convertido al Islam después del pacto de Al Hudaybiya en la Medina en cumplimiento de los términos de la paz, con lo cual estos últimos no tuvieron más remedio que vivir en las montañas y practicar el bandidismo contra las caravanas de Quraysh.

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