La guerra y la paz desde la perspectiva del Islam
10/04/2015
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El Islam se caracteriza por ser una religión de paz, sólo llama a la guerra cuando está obligado y cuando ya no hay otras alternativas. Dice Abdalah Ibn Aufa que el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, se encontró una vez con sus enemigos, esperó hasta que se puso el sol entonces dijo: “Oh gentes, no deseéis el enfrentamiento con el enemigo y pedid a Allah que os ponga a salvo. Pero cuando os enfrentéis a él, hacedlo con paciencia y sabed que el paraíso está en la sombra de vuestras espadas.” Este Hadiz es una clara prueba de que el Islam prefiere la paz a la guerra.
Cuando los musulmanes están obligados a librar alguna batalla están comprometidos a las directrices del islam. El Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, dio los mejores ejemplos de la misericordia y la justicia. En sus guerras nunca engañaba y no…, no mataba a una mujer, a un viejo o a un niño, no perseguía a un engañador y no desfiguraba un cadáver ni a un preso; tampoco pegaba la cara de nadie ni cortaba el camino a un pacífico ni destruía casas ni cortaba árboles.
He aquí algunos consejos que daba el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, a sus compañeros antes de que fuesen a hacer guerra. Dijo un compañero suyo: “Cuando el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, designaba a un emir le aconsejaba que se apiadara de quien estuviera con él y luego dijo: “Invadid en el nombre de Alláh, matad a los infieles, invadid pero no infrinjáis, no maltratéis.”

Dijo también: “Cada traidor tendrá un estandarte el Día de la Resurrección que dirá: “Este es el traidor de tal persona.” Una vez, vio el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, en una batalla una mujer matada entonces se enfadó y dijo: “Esta no hacía guerra”. Es una clara interdicción de matar a los indefensos o a los que no participan en la guerra como los monjes, las mujeres, los viejos y los niños. A veces, fingía utilizar la fuerza para disuadir a sus enemigos y, por lo tanto, para que no hubiera guerra. Por ejemplo, en la batalla de Tabuk, cuando los romanos supieron que el ejército musulmán estaba cerca huyeron, entonces el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, prefirió retirarse mientras que era capaz de perseguirlos e infligir grandes estragos entre sus filas.
En cuanto a los presos de guerra, eran bien tratados por el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, quien se ocupaba de ellos en persona. En la batalla de Bader, ordenó a sus compañeros que honraran a los presos, entonces les servían la comida antes de servirse a sí mismos. Igualmente, prohibió que se los tratara mal y dijo: “Tratad amablemente a los presos.”
El Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, fue enviado para perfeccionar los valores éticos de la gente, así lo explicita en su Hadiz: “Fui enviado para perfeccionar los buenos modales”. En efecto, tanto en su juventud como en su madurez, así como antes y después de su misión, el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, siempre se caracterizó por su buena conducta y su buena educación. En su juventud era conocido por su sinceridad y honestidad hasta que le apodaron el “Sincero fiel”. Mirando de cerca su biografía se nota que el núcleo de su misión fue la sublime ética. En efecto, fue enviado a una sociedad donde reinaba la barbarie y el salvajismo, pero gracias a su buena ética y paciencia pudo convertir el salvajismo en valentía y el despotismo en clemencia y la oscuridad en luz y ética islámica que iluminó el corazón y el entendimiento.
Entre las buenas conductas que caracterizaban al Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, había el cumplir con los compromisos y las promesas; hecho en el que insistía mucho y que afianzaba enormemente con el fin de evitar derramar la sangre. El mejor ejemplo es lo que dijo el día que concluyó el pacto de Al-Hudaybiya: “Juro por Alláh que si los de Quraish me invitaran a un plan que permitiera los lazos de parentesco y que respetara las santidades, se lo concedería.”
De allí, se nota que el Islam llama a la paz y rechaza la enemistad bajo todas sus formas, es una religión que garantiza el derecho a la libertad y se basa en la tolerancia. En ningún momento el Islam obligó a abrazarlo, dice Alláh: “No cabe coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío” (Al-Baqara: 256). Cuando los musulmanes entraban a una ciudad, se pedía a sus habitantes que abrazaran el Islam o que siguieran ejerciendo su propia religión. Es lo que pasó en Egipto, Palestina y en el Líbano donde el cristianismo sigue existiendo desde el siglo XVII hasta hoy en día. Los musulmanes estuvieron 700 años en España y 500 años en India y la mayoría de sus habitantes eran no musulmanes.
La seguridad de todas las personas es asegurada por el islam. No hay diferencia entre los musulmanes y los no musulmanes. Por esto, el Corán dice que acudir a la guerra es sólo para defender la religión, los individuos, la nación, la tierra y el honor. Dice Alláh: “Combatid por Alláh contra quienes combatan contra vosotros, pero no os excedáis. Alláh no ama a los que se exceden”. (Al-Baqara:190).
Efectivamente, las campañas que hizo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alláh sean con él, –desde la de Bader hasta la última- fueron todas para defenderse y para luchar contra la injusticia. Dice Alláh: “A quienes han sido expulsados injustamente de sus hogares, sólo por haber dicho: ¡Nuestro Señor es Alláh!” (Al-haj: 40). Lo mismo, el Islam sólo consiente hacer la guerra en el caso de defenderse, defender la religión o hacer cara a la fuerza por la fuerza: “Si alguien os agrediera, agredidle en la medida que os agredió”. (Al-Baqara: 194). Esto es, los versículos del Corán exhortan a los creyentes a tratar a los musulmanes pacíficamente y no luchar contra ellos. Dice Alláh: “Si, al contrario, se inclinan hacia la paz, ¡inclínate tú también hacia ella! ¡Y confía en Alláh! Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.” (Al-Anfal: 61): Dice también: “Mientras cumplan con vosotros, cumplid con ellos.” (At-Tawba: 7) y “Si se mantienen aparte, si no combaten contra vosotros y os ofrecen someterse, entonces no tendréis justificación ante Alláh contra ellos.” (An-Nisa: 90).
El Islam es una religión que no aprueba la guerra de agresión sino la guerra de prevención para proteger a las personas y la religión y empujar la opresión, el terrorismo y la traición. Dice Alláh: “Si Alláh no hubiera rechazado a unos hombres valiéndose de otros, habrían sido demolidas ermitas, iglesias, sinagogas y mezquitas, donde se menciona mucho el nombre de Alláh. Alláh auxiliará, ciertamente, a quienes Le auxilien. Alláh es, en verdad, fuerte, poderoso.” (Al-Hajj: 40). Puesto que el Islam exhorta a la paz y a la convivencia entre los componentes de la sociedad, incita a tratar a los no musulmanes con misericordia y afecto –que sean judíos o cristianos si están bajo su poder-. De allí, tienen todos los derechos de los que gozan los musulmanes y los mismos deberes.
También, cuando los jefes del ejército musulmán entraban a algún país ordenaban que no se destruyeran ni sinagogas ni iglesias y no impedían que se doblaran las campanas menos a la hora de las llamadas a la oración, tampoco impedían a los cristianos que mostraran sus cruces en la época de sus fiestas. Por otra parte, cuando el emir de los creyentes Omar entró a Jerusalén, se negó a rezar en la iglesia temiendo que fuese luego un pretexto para los demás.
Finalmente, el Islam es la religión del saludo recíproco entre sus individuos que es: “Assalamu Alaikum Wa Rahmatullahi Wa Barakatuh”y el paraíso es el hogar de la paz. Dice Alláh: “Alláh invita a la Morada de la Paz y dirige a quien Él quiere a una vía recta.” (Yunus: 25) y Alláh ha reservado a sus creyentes devotos este hogar de paz: “La Morada de la Paz junto a su Señor es para ellos.” (Al-An´am: 127) y les asegura que el saludo será la paz: “El día que Le encuentren, serán saludados con: ¡Paz! Les habrá preparado una recompensa generosa.”(Al-Ahzab: 44). Además, los ángeles también los saludarán de la misma manera: “Los ángeles entrarán en donde ellos estén, por todas partes: ¡Paz sobre vosotros, por haber tenido paciencia! ¡Qué agradable será la Morada Postrera!”. (Ar-Ra’d: 23). Por fin, basta con decir que Alláh ha elegido para Sí mismo el nombre de “Salam” (paz) para decir que Él es la fuente, la causa y El que hace amar la paz.

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