1200 eruditos reconocen el Documento de la Meca para establecer los valores de convivencia entre seguidores de religiones, culturas y sectas en los países islámicos.
06/09/2019
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1200 personalidades islámicas de 139 países que representan a 27 componentes islámicos de varias doctrinas y sectas, entre ellas los Grandes Muftíes, han reconocido el “Documento de la Meca” como una constitución histórica para establecer los valores de convivencia entre seguidores de religiones, culturas, razas y sectas en los países islámicos y para lograr la paz y la armonía entre los componentes de la sociedad humana.
Los musulmanes, en su documento emitido por representantes de su autoridad religiosa, han acordado que son parte de este mundo y de su interacción civilizada. Buscan conectarse con todos sus componentes para lograr el beneficio de la humanidad, promover sus valores nobles, construir puentes de amor y armonía humana y enfrentar las prácticas de injusticia, conflicto civilizacional y odio.
Hicieron hincapié en que los Ulemas (eruditos) fundadores, los que se reúnen en asambleas como la de este documento y la bendición del lugar donde se establece, son los que hablan en nombre de la Ummah islámica en su materia religiosa. La acción religiosa y humanitaria conjunta dirigida al beneficio de todos requiere la participación de todos, sin exclusión, racismo o discriminación contra los seguidores de religión, raza o color.
Los participantes señalaron los principios que subyacen a este documento histórico, enfatizando que los seres humanos de diferentes orígenes pertenecen a un mismo origen y son iguales en su humanidad, rechazando expresiones y lemas racistas, y condenando los abominables actos de superioridad. La diferencia entre las naciones en cuanto a sus creencias, culturas, naturaleza y formas de pensar es tan divina y no debe conducir a conflictos. Y el reconocimiento de esta ley universal y su tratamiento en la lógica de la razón y la sabiduría de una manera que conduce a la armonía y la paz humana es mejor que la arrogancia y el choque.
El documento hizo hincapié en que la diversidad religiosa y cultural en las sociedades humanas no justifica el conflicto y la confrontación, sino que más bien exige una asociación civilizacional positiva y una comunicación activa que haga de la diversidad un puente para el diálogo, la comprensión y la cooperación en beneficio de todos. Estimula la competencia en el servicio y la felicidad del ser humano, y la búsqueda de los participantes comunes e invertirlos en la construcción de una ciudadanía integral, basada en valores y justicia, libertades legítimas, respeto mutuo y amor al bien para todos, respetando la multiplicidad de leyes y prácticas, y rechazando el vínculo entre la religión y las prácticas políticas erróneas de cualquiera de sus asociados.
Los participantes en el “Documento de la Meca” pidieron el diálogo civilizador como la mejor manera de lograr un entendimiento mutuo, superar los obstáculos de la coexistencia y los problemas relevantes, así como superar los prejuicios cargados de escándalos históricos que aumentaron los riesgos de odio y teoría de la conspiración y la errónea difusión de actitudes y comportamientos, al tiempo que enfatizan que la historia está en manos de sus autores y la inocencia de las religiones y filosofías de los riesgos de sus seguidores y partidarios.
El documento pedía la promulgación de leyes para disuadir a los propagadores de odio, instigadores de la violencia, el terrorismo y el choque de civilizaciones, afirmando que esto puede aliviar las causas de los conflictos religiosos y étnicos. También condenó el ataque a los lugares de culto, calificándolo de un acto criminal que requiere garantías legislativas y políticas firmes para abordar las ideas extremistas que lo motivan.
También hizo un llamado a la lucha contra el terrorismo, la injusticia y la opresión, y la negativa a explotar las capacidades de los pueblos y la violación de los derechos humanos, destacando que este es el deber de todos sin distinción o favoritismo. Además, todos deberían contribuir a preservar la naturaleza del gran Creador del hombre, ya que el ataque a los recursos de la naturaleza, el desperdicio y la contaminación es una violación del derecho y un ataque contra el derecho de las generaciones futuras.
El documento recomendó no interferir en los asuntos de los estados, sean cuales sean sus razones loables, es una violación inaceptable, especialmente los métodos de hegemonía política con sus ambiciones económicas y de otro tipo, la comercialización de ideas sectarias o el intento de imponer fatwas en sus circunstancias, condiciones y costumbres espaciales.

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