Sacrificio y devoción en la historia de Ibrahim
09/18/2016
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El Profeta Ibrahim (Abraham), paz y bendiciones de Allah sean con él, es un gran símbolo del sacrificio en la historia de la religión y en la historia de todos los seres humanos. Su vida ha sido un sacrificio continuo desde que era niño, rompió los ídolos, no para destruirlos, pero con el fin de mover las mentes; porque la comprensión de la mente y el movimiento del pensamiento rompen los ídolos, no desde fuera, sino también desde dentro, y eso es lo más importante.

La serie de sacrificios empezó desde los primeros años de la vida de este profeta, cuando le han arrojado al fuego llameante “ Dijeron: «Construid una estructura para él y ponedle en medio del fuego llameante.» ”. Continuó sus grandes sacrificios cuando se refugió por la causa de la doctrina y de la religión. «En verdad, soy un emigrante hacia mi Señor. En verdad, Él es el Poderoso, el Sabio.» y también cuando emigró con su esposa y su bebé a un valle desierto, sin hogar, ni cultivo, ni agua… ¡Señor! He establecido a parte de mi descendencia en un valle sin cultivar, junto a tu Casa Sagrada, ¡Señor!, para que hagan la azalá. ¡Haz que los corazones de algunos hombres sean afectuosos con ellos! ¡Provéeles de frutos! Quizás, así, sean agradecidos.”   Imaginamos el tamaño del sacrificio como podemos imaginar el desierto, la noche más oscura, la soledad que era suficiente para matar a una mujer y su recién nacido, el riesgo de bandidos y los escorpiones y serpientes del desierto, era un sacrificio inestimable y sin límites.

Luego vino el sacrificio que culminó con la serie de sacrificios, y para lo cual celebramos hasta hoy en día la Celebración del Sacrificio. El profeta Ibrahim tuvo un niño, que es Ismael, después de una larga desesperación por lo cual quedó más profundamente vinculado a él .  

Es una experiencia humana intuitiva conocida, escucha, lee y disfruta: Entonces, le dimos la buena nueva de un muchacho benigno. Y, cuando tuvo bastante edad como para ir con su padre, dijo: «¡Hijito! He soñado que te inmolaba. ¡Mira, pues, qué te parece!» Dijo: «¡Padre! ¡Haz lo que se te ordena! Encontrarás, si Alá quiere, que soy de los pacientes».”

El profeta Ibrahim tuvo ochenta y seis años cuando su esposa dio luz a su primer hijo Ismael, a esta edad necesitaba a alguien que le sucediera y siguiera su misión. Allah dice: Dijo [Abraham]: “Emigraré a donde mi Señor me ordene. ¡Él me guiará! ¡Oh, Señor mío! Concédeme un hijo justo”. Le anuncié que le daría un niño sensato.”

Cuando Ismael, paz sea con él, creció y se hizo capaz de trabajar junto a su padre, Ibrahim, paz sea con él, vio en un sueño que Allah le ordenaba que sacrificase a su hijo (Ismael), y ya se sabe que la visión de los profetas es una inspiración. Allah dice: Cuando [Ismael] alcanzó la pubertad, [Abraham] le dijo: “¡Oh, hijito mío! He visto en sueños que te sacrificaba; dime, qué opinas”.” En verdad era una prueba difícil y decisiva. Ibrahim se puso muy triste al oír esto, pero de todas maneras, sabía que Allah le había dado una orden y él tenía que obedecerla. Pero antes de nada, le preguntó a su hijo si estaba conforme. El hijo era bueno y piadoso, y consoló a su padre y le dijo tranquilamente: -Querido padre, si Allah lo ha ordenado tienes que obedecer, así que sacrificarme. No temas: con la ayuda de Allah, seré valiente. Él dijo: «¡Oh padre mío! ¡Haz lo que se te ha ordenado! Encontrarás que soy, si Dios quiere, de los pacientes.»

 Lleno de tristeza, Abraham se dispuso a matar a su hijo. Pero antes de que lo hiciera, oyó una voz: -Has demostrado tus buenas intenciones-, le dijo la voz a Ibrahim -con esto basta-. Has cumplido ya la voluntad de Allah. Dice Allah en el Corán: Cuando ya se habían sometido los dos y le había puesto contra el suelo y le llamamos: «¡Abraham! Has realizado el sueño. Así retribuimos a quienes hacen el bien». Si, ésta era la prueba manifiesta. Le rescatamos mediante un espléndido sacrificio y perpetuamos su recuerdo en la posteridad. ¡Paz sobre Abraham! Así retribuimos a quienes hacen el bien.”

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