La reflexión es una forma de consolidar la fe
09/03/2016
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En un relato Abu Hurairah -que Allah esté complacido con él-, dijo que el Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- dijo: «Allah no mira a sus cuerpos ni a sus apariencias, pero Él mira sus a corazones y sus obras.» (Narrado por Muslim). Abu Bakr As-Siddiq el fiel amigo del Mensajero de Allah -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- buscaba la verdad; por su parte, Salman Al Farsi, alias el buscador de la verdad, buscaba la verdad de los parsis al cristianismo hasta que llegó a la verdad del Islam, era una misericordia para él mismo y para los que le rodean.

Sintió esta verdad el corazón de un beduino árabe mientras caminaba en el desierto sin guiarse por medio de las estrellas, y le preguntaron sobre algo que confirme la existencia del Creador y dijo: «El estiércol señala al camello y al asno; las huellas de los pies señalan la marcha. Entonces, ¿cómo no van a señalar al Sutil, al Bien Informado, el esquema elevado con tal sutileza y el centro inferior con tal espesura (es decir, el cielo y la tierra)?»

 La tierra se anhela del retorno de estos corazones puros para vivir en ella en justicia y misericordia como era antes. Este universo es una unidad integrada y esto demuestra la unicidad del Creador Todopoderoso, y si este universo fue el hecho de otra máquina, esto dará lugar al conflicto, al desacuerdo y a la discordia entre los cielos y la tierra. Por ello es una invitación a los seres humanos para imitar esta armonía y disfrutar de las gracias de su Creador.

 

El Profeta, paz y bendiciones de Allah sean con él, dijo: “Si no fuera porque los demonios rodean los corazones de la descendencia de Adán, ciertamente que ustedes percibirían la esencia de los cielos.” Limpiaremos nuestro corazón para disfrutar de la verdad y las gracias de Allah y para ser una sola nación; Allah dice: Sois la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado: ordenáis lo que está bien, prohibís lo que está mal y creéis en Allah.”  (Al-Imran: 110) Ciertamente, hay en ello signos para gente que reflexiona.”  (Ar-Raad: 3)

El que busca la verdad con honestidad siempre llega a conocerla, y esto es lo que distinguió a Ibrahim Al-Khalil, de corazón limpio y puro, vivió y no se inclinó nunca ante un ídolo. Siguió buscando la verdad, y puesto que era honesto Allah le mostró los milagros de los cielos y de la Tierra, para que fuera de los que creen con certeza. Allah dice: Y así mostramos a Abraham el reino de los cielos y de la tierra, para que fuera de los convencidos.”  (Al-An’am: 75)

Sin embargo, Ibrahim Al-Khalil siguió buscando lo cual consolidó su fe, Allah dice: Y cuando Abraham dijo: «¡Señor. Muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!» Dijo: «¿Es que no crees?» Dijo: «Claro que sí, pero es para tranquilidad de mi corazón». Dijo: «Entonces, coge cuatro aves y despedázalas. Luego, pon en cada montaña un pedazo de ellas y llámalas. Acudirán a ti rápidamente. Sabe que Alá es poderoso, sabio».”   (Al-Baqarah: 260)

Así que no dudó nunca, pero solamente buscaba por su afán de llegar a la certeza, para que su corazón quede tranquilo, y para asegurarse y consolidar su fe, porque la fe necesita fe » Allah dice: ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Aferráos a vuestra creencia en Dios y en Su Enviado.” (An-Nisa’: 136) Allah le mostró el milagro de resucitar a los muertos, como leemos en la Sura de Al Baqara. Así vivió el Profeta Ibrahim buscando la verdad et guiando a la gente al camino correcto, y así vivió su hijo, el Profeta Muhammad, paz y bendiciones de Allah sean con él, antes de su misión adoptando este legado, el legado de su abuelo Ibrahim y no se inclinó nunca ante un ídolo.

Muhammad, paz y las bendiciones de Allah sean con él, navegaba en el universo con su corazón, miraba en la cueva en busca de la verdad y era un ejemplo de la honestidad.

Muhammad, paz y bendiciones de Allah sean con él, tenía el corazón más puro de todos los tiempos. Allah le ha enviado una misericordia con el mejor mensaje y el mejor Libro para el mundo y para la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado.

Se presentó el Ángel ante el Profeta y le dijo: “¡Lee ( iqraʼ recita)!” El Profeta respondió: “No soy lector ( mā anā bi-qāri’ ) [es decir, ‘no sé leer’ o ‘no puedo leer’]”. El Profeta prosiguió: “Me cogió y me apretó vehementemente hasta el punto de desfallecer. Después me dejó y me dijo: – ¡Lee ( iqraʼ )! – Y respondí: – No soy lector. – Me cogió y me apretó vehementemente por segunda vez hasta el punto de desfallecer. Después me dejó y me dijo: – ¡Lee ( iqraʼ )! – Y respondí: – No soy lector. – Me cogió y me apretó vehementemente por tercera vez. Después me dejó y me dijo: “¡Recita en el nombre de tu Señor, Que ha creado, ha creado al hombre de sangre coagulada! ¡Recita! Tu Señor es el Munífico.” (Al-Alaq: 1-3)

Sí, era, paz y bendiciones de Allah sean con él, analfabeto, pero era el más sabio sobre la tierra en ese momento y leía con su corazón: “quien cree en Dios guía su corazón [a esta verdad]; y Dios tiene conocimiento de todo.” (At-Taghabun: 11)

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