La demonización del Islam me llevó a convertirme
06/26/2016
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La joven australiana Sarah Brice dice que su mayor desafío después de convertirse al Islam es cambiar la impresión del Islam de los occidentales; para ella es como la Yihad. Dice que su experiencia personal es el mayor catalizador para hacer frente a la «islamofobia» muy extendida en Occidente y espera que sus estudios en la prensa le vayan a ayudar a lograr esto.
Brice es nativa de Australia del Sur, de una familia católica conservadora. Afirma que nunca había conocido a un musulmán y nunca buscó conocer el Islam antes de su llegada a Malasia en 2013 para proseguir sus estudios. Todo lo que sabía sobre el Islam era que su familia creía que era una religión mala, que animaba la violencia y despreciaba a las mujeres.
Pero cuando se frecuentó a sus compañeras con velo en la universidad fue para ella un choque cultural. Ellas estudian diversas ciencias y disfrutan de la independencia de opinión; preservan 10 minutos del trabajo, de los estudios y de la vida diaria cinco veces al día para evocar a Allah. Todo esto era contrario a la fuerte imagen que tenía sobre el Islam y los musulmanes.
Bryce agrega que cuando llegó a la Universidad de Monash en Kuala Lumpur, evitó abordar cualquier tema sobre el Islam ante sus colegas por temor a una reacción violenta. Pero se animó cuando las oía hablar positivamente de Jesús, paz sean con él y cuando le explicaron que el Corán lo alababa. Esto es lo que la llevó a estudiar la Biblia y el Corán para saber más.
Brice, 23 años, dice que conoció a Marina, hija del ex primer ministro Mahathir Mohamad, quien le citó muchos ejemplos de cómo el Islam honraba a las mujeres, a diferencia del abuso que sufrieron en Occidente durante siglos. También le habló de mujeres pioneras y fundadoras de universidades y grandes instituciones en los países musulmanes durante siglos.
Continuando con su investigación, Brice descubrió «las falsedades alegadas por algunas iglesias que dicen que el Islam es una religión diabólica.» Anunció su conversión al Islam en Australia a finales de 2014 y afirma haber retrasado la pronunciación de las dos atestaciones (Shahadatan) por temor a enojar a su familia que espera a que ella se convierta en un terrorista y subraya que su familia considera sus oraciones como un acto de agresión.
Después de haber pronunciado las «Shahadatah» Brice experimentó una doble sensación. Sintió una gran alegría y también el reto de hacer frente a su familia y su sociedad. En primer lugar, fue despreciada por muchos familiares y amigos y tuvo que renunciar a que sus padres le acompañaran porque usaba el hiyab. Además, por haber dejado de beber alcohol y negarse a ir a las discotecas muchos de sus amigos la abandonaron. Actualmente continúa sus estudios del Master sin la ayuda de nadie y dice que nunca renunciará al Islam.
En cuanto al futuro, Brice dice que es optimista porque Allah la ha elegido para ser una creyente y cree que en fin de cuentas su familia la aceptará y será capaz de cambiar su idea sobre el Islam. Agrega: «Este es mi yihad.»
Un año y medio tras su conversión al Islam, Brice confirma su amor y lealtad a Australia, pero dice que prefiere no volver en este momento debido a los crecientes sentimientos racistas hacia los musulmanes. Prefiere trabajar en un país árabe para aprender más sobre el Islam y volver después a su patria armada con la ciencia y el trabajo.

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