El diálogo y la convivencia difunden la cooperación y la interdependencia
03/20/2016
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El imán y predicador de la Gran Mezquita, el Dr. Sheikh Saleh bin Humaid dice que la diferencia entre las personas no está basada en la raza, la tribu ni las clases sociales sino que tiene como objetivo el beneficio mutuo, la multiplicidad de conocimientos y culturas y apresurarse para hacer las buenas obras. El objetivo final es conocerse y que unos tomen a otros a su servicio. Por lo tanto, la diferenciación tiene como base la piedad y las buenas acciones.
El Dr. Ibn Humaid explica que el enfoque racional está en el tratamiento de acuerdo con los dictados de la ley divina: la diversidad social y pensar de una manera abierta. De hecho, el pensamiento estrecho sólo produce opciones estrechas, si no somos diferentes el otro no lo sería tampoco y si dos personas estuvieran en perfecto acuerdo sobre todo, necesitaríamos sólo a una de las dos.
La armonía y la coexistencia parten de la fraternidad, la bondad, la integridad, la igualdad y recomendarse la paciencia y la piedad. Se trata de una igualdad complementaria que niega cualquier forma de fanatismo o la furia de la ignorancia; en cambio enfatiza la obediencia y la necesidad de pertenecer a un grupo.
Ibn Humaid explica, además, que la armonía y la convivencia también significan el reconocimiento del derecho a la vida en una comunidad y en un país y que las personas conviven gracias a la religión, la generosidad, la ambición y la persuasión. Además, la armonía y la convivencia difunden la intimidad, la cooperación y la interdependencia y fomentan el trabajo en equipo y la creatividad. Esto también protege al país de la corrupción, las ideas corrompidas, las tendencias agresivas y además reduce el impacto de los rumores que afectan la voluntad y dividen a la comunidad.
En su sermón, el imán y predicador de la mezquita indica que los Compañeros, que Allah los bendiga todos, consideraban la unión como un gran bien y la mejor de las acciones, por lo que siempre tomaban a cada hombre que tuviera las cualidades necesarias por imán. Nunca se negaron a rezar detrás de un imán en absoluto, ni siquiera Al-Hajjaj bin Yousef, Hubeich bin Dijla, Najda Al-Harouri ni bin Al-Mokhtar Abi Obaid, mientras que todos estos eran -en un tiempo- acusados de apostasía. De hecho, los musulmanes aceptan como imán a todos los que hayan cumplido con las condiciones necesarias caso omiso de sus convicciones internas que sólo Allah conoce. Los musulmanes no distinguen entre los nombres ni los estatutos de las personas, toman en cuenta la guía de la gente y, en cambio, no prestan atención a los defectos de los ulemas y no los evocan sino para asesorarlos, nunca para perjudicarles.
El Dr. Bin Humaid subraya que desde hace siglos el Islam gracias a su tolerancia da la bienvenida a todos, todos vivían en la tierra del Islam y la ayuda de Allah no puede llegar a los fanáticos ni a las personas dispersas. Explica también que la separación y el distanciamiento psíquico y social destruyen la unidad y rechazan la convivencia. La persona sabia es la que perdona los pequeños errores de sus hermanos frente a sus numerosas buenas acciones. Por lo tanto, trata a las personas de la misma manera con la que le gusta ser tratada; pues la buena palabra y el buen trato no dependen de una religión o una ideología determinadas sino que es el derecho de todos. Para lograrlo, hay que ser flexible, justo, amable, agradable, de buen corazón y respetuoso. No se puede proteger a sí mismo si no se protege a sus semejantes, porque la vida está basada en el altruismo y no en el egoísmo, además tratar a cada persona de la misma manera es contrario a las leyes divinas basadas en el diálogo, el entendimiento, la convivencia y la diversidad cultural y no en la coerción ni en la persuasión forzosa.
El Sheikh señala que hay que diferenciar entre la coexistencia y convencer a quien está en contra de las disposiciones de la Sharia porque en este caso se trata de defender el interés público, la sabiduría, la buena exhortación y el debate de la mejor manera posible. Además, es necesario diferenciar entre la persona pacífica y la persona injusta ya que ésta pone en peligro la paz y aspira a dispersar a los musulmanes; por tanto es digna de ser detenida y castigada.
Al final del sermón, Bin Humaid hace hincapié en la importancia de la unión en cualquier momento, ya que es la clave para la fuerza y ​​la salvaguarda de la nación. Cuando ésta se ve amenazada por el enemigo, la unión es aún más fundamental y cada responsable debe considerar y comprender la situación sobre todo en este bendito país basado en la ley de Allah. De hecho, todo el mundo es consciente de la unidad y la cohesión interna del reino y la buena relación y credibilidad con los que lo rodean.
Subraya también que todos los lideres deben comprometerse con cualquier cosa que pueda ayudar a fortalecer la unión de la comunidad lejos del debate incompatible con la actualidad y tener cuidado con lo que corrompe y dispersa la nación, tales como los artículos periodísticos, los tweets, o las caricaturas. El objetivo es fomentar el amor y la lealtad a la comunidad y también defender la religión, la patria y los intereses públicos además de reunirse alrededor del líder y enfrentarse al enemigo. Al final, el Sheikh ruega a Allah que proteja la nación y los ciudadanos, que glorifique el Islam y su gente y disuada a los detractores.

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